Este blog está destinado a maestros, profesores y demás personas de espíritu inquieto que se sumergen en las ficciones y amplían sus horizontes al subvertir el mundo real con el mundo de papel.
Os animo a dejar comentarios en cada una de las entradas.
Gracias por vuestras lecturas y vuestra participación.
Animación Lectora
Recomendaciones
http://www.luispescetti.com/
http://www.anamariamachado.com/
http://www.imaginaria.com.ar/01/2/soriano.htm
http://www.imaginaria.com.ar/2010/08/entrevista-con-la-ilustradora-jutta-bauer-fuera-de-la-torre-de-marfil/
http://www.carmesolevendrell.com/
http://www.anajuan.net/
http://www.roalddahl.com/
http://www.petersis.com/
http://www.robertoinnocenti.com/
http://www.youtube.com/watch?v=KTpChP26scI#t=30
Luis Pescetti: EL HUMOR Y EL ALIVIO DE SER QUIENES SOMOS
http://www.anamariamachado.com/
http://www.imaginaria.com.ar/01/2/soriano.htm
http://www.imaginaria.com.ar/2010/08/entrevista-con-la-ilustradora-jutta-bauer-fuera-de-la-torre-de-marfil/
http://www.carmesolevendrell.com/
http://www.anajuan.net/
http://www.roalddahl.com/
http://www.petersis.com/
http://www.robertoinnocenti.com/
http://www.youtube.com/watch?v=KTpChP26scI#t=30
Luis Pescetti: EL HUMOR Y EL ALIVIO DE SER QUIENES SOMOS
Entrevista a Graciela Montes. Reflexiones sobre la lectura y la función de la escuela.
"La
verdadera educación se da solo persona a persona"
La relación entre
la escuela y la lectura es el eje de esta charla con una de las mejores
escritoras de literatura infantil de la Argentina. La autora rescata el rol
esencial que los docentes deben tener en ese contacto inicial -y a veces
único- que los alumnos y las alumnas establecen con los libros. "Los
maestros tienen que hacerse cargo de que la clase es la gran ocasión de
lectura para la mayoría de los chicos", asegura.
Judith Gociol
|
Precisamente
porque no es fácil, es que convertirse en lector resulta una conquista",
advierte la escritora Graciela Montes en uno de sus ensayos. Y es esa premisa
la que guía su experiencia de vida desde que se hizo lectora, el primer
"grado" que dice haber alcanzado. Autora de ficciones para chicos y
chicas, y de novelas para adultos, ensayista, traductora y editora, en su
página están albergadas muchas de sus obras y sus reflexiones. La invitación que hace
allí, vale también para esta nota: "Pase y siéntase como en casa".
-¿Por
qué las palabras deben domiciliarse en lo que llama la "frontera
indómita"?
-No
es que deban domiciliarse, porque las palabras atraviesan toda la actividad del
ser humano, cualquiera sea el lugar donde esté colocado. Pero sí me parece que
es interesante ensanchar esa zona de intercambio con el mundo donde uno
construye sus propios sentidos, sus sentidos personales: la frontera indómita,
justamente. La idea de esta tercera zona, donde uno construye su mundo
personal, la tomo del psicoanalista Winnicott y la utilizo de otras maneras.
Hay una zona que es de pura subjetividad, donde uno responde a sus necesidades,
a sus impulsos y a sus pasiones; y hay otra que es el poder externo, el sistema
tal como es, las relaciones de dominación o las condiciones materiales. Entre
esos dos territorios existe una frontera, que es la de la construcción
personal. Allí hay un montón de decisiones y de libertades que uno puede tomar,
aunque parezcan muy pequeñas. Mi convicción, tal vez un poco optimista, es que
siempre -aun cuando se está muy acorralado- existe un margen de hacer las cosas
porque sí, "como a mí me gustan".
-¿Las
palabras posibilitan ese margen de libertad?
-Justamente:
la palabra personal. Si lo único que uno puede hacer con su palabra es
reproducir las frases que se dicen en el noticiero o gritar, o aullar, eso no
construye un lenguaje personal. El lenguaje personal se debe constituir en esa
tercera zona de la que hablábamos, porque tiene que ver con la reflexión y la
negociación con las palabras, donde cada uno toma un papel protagónico. Piensa
con su cabeza, por decirlo de la manera más tradicional. Por eso, si se obliga
a alguien a repetir un discurso tal cual fue dicho por otro, nunca se va a
llegar a esa zona. En cambio, si uno elige recordar un poema, por ejemplo,
estaría en ese lugar.
-¿Qué
relación establece la escuela con esa frontera?
-El
trabajo de la educación es ensanchar esa frontera. A pesar de los lazos que
muchas veces tiene con el poder, y de su función domesticadora, la educación
está centrada en esa zona privilegiada del individuo, de su construcción
personal. En este sentido, el maestro es una figura clave, porque la verdadera
educación se da solo persona a persona, cuando el educador tiene enfrente a
alguien que le importa como persona, que no es un apéndice de otras cosas. Eso
le da una posibilidad única al que recibe esa relación personal. Ahora, si el
maestro es un burócrata que no es más que un engranaje de una máquina de poder,
nada de lo que podamos decir aquí, ni la revista El Monitor, ni mis textos, ni
que manden cantidades de libros en paquetes a todas las escuelas, sirve de
nada.
-¿Le
parece que los textos teóricos, las conferencias o las visitas a los colegios
también sirven para ensanchar esa frontera?
-A
veces me resulta grato ver cómo lo que yo dije dialoga con la praxis de algunos
maestros. Pero otras veces me preocupa que se repita como lección, que se
recite la teoría y se discursee, pero no se enganche genuinamente con la
práctica. Siempre me preocupa qué pasa con eso que yo puse ahí, cómo es leído y
cómo es criticado. Porque en realidad lo dialéctico, lo que funciona, es que el
docente que recibió mis palabras las haga jugar con su praxis y diga si eso es
efectivamente así o no. Este tipo de reflexión es lo que hay que instalar, no
se trata de ser mansas ovejas, ni de gente que en lugar de un discurso,
responda a otro. No me gustaría que mis textos se convirtieran en una cartilla
de memorización obligatoria. Ya sé, por supuesto, que nada es tan sencillo, que
yo hablo desde afuera, que después van a venir las maestras a decirme:
"Ah, sí, ¿y cómo hago, eh? Tengo 45 chicos, que además no comieron, y yo
no cobro, mientras usted está ahí tan tranquila, con sus libros". Pero, de
todas formas, espero que mis palabras se hagan cuestión y después me devuelvan
todos los reproches que quieran.
-¿Cómo
debe hacer la escuela para formar lectores?
-De
lo que se trata, me parece, es de darle al lector la oportunidad de ejercer su
lectura. Por supuesto que también hay que enseñar contenidos y conocimientos
útiles, eso la escuela lo tiene que hacer. Pero el eje es siempre el individuo,
la relación personal. El lector no es una persona a la que hay que llenarle la
cabeza, sino alguien que debe pensar con su cabeza y que, de lo que el maestro
le ofrezca, pueda tomar lo que crea que le sirve para su lectura. Es una
actitud bastante diferente a lo que tradicionalmente se ha concebido como la
función de la escuela: un entrenamiento para no caer fuera de la sociedad. Hoy
tenemos pocas ilusiones respecto a la sociedad actual. Ya sabemos que no es la
sociedad en la que creía Sarmiento, la "civilización". Sabemos que
hay corruptos, que hay grupos de enorme poder, que las organizaciones
internacionales nos llevan y nos traen de las narices, y que ni siquiera
conocemos con exactitud quiénes las integran. De modo que no podemos ser
ingenuos y pasarles a los alumnos una concepción del siglo XIX. Tener la
convicción que tenía Sarmiento es muy difícil. ¿Qué es hoy bueno para el otro?
Hay que abrir fisuras en un pensamiento que ha sido muy compacto, aunque la
gente extrañe esa solidez, y a veces diga que antes era mejor. En fin: antes
era como era antes y ahora hay que pensar algo nuevo.
-Cuando
habla de la lectura, ¿se refiere solo a los libros?
-Me
refiero a la lectura en general, del mundo, pero también a los libros. Creo que
la lectura de textos, y en particular la literatura, es una forma de
construcción de pensamiento libre especialmente interesante. Apoyo mucho la
lectura literaria porque abre a otras maneras del conocimiento, además del
aspecto gozoso. En los últimos años se ha insistido mucho en la idea de la
lectura placentera, de que leer es un placer, y eso está bien. Hay una erótica
en la literatura, tanto para el que escribe como para el que lee. Pero, además,
la literatura siempre es una forma de conocimiento del mundo, es una lectura
del mundo. Si un maestro coloca esa alternativa en el aula, está ayudando a
construir un pensamiento personal que se va a revertir en el modo en que ese
chico o esa chica que sale de la escuela y camina hacia su casa -sea cual fuere
su casa- mire ese mundo. Porque la literatura alerta, sacude la modorra y la
actitud rutinaria de mirar y no ver.
-¿La relación
entre la escuela y la literatura es conflictiva?
|
-Es
que si la literatura se domestica demasiado, como a veces se hace en la
escuela, muere como literatura. Existe una instancia, que es el encuentro del
lector con el texto, que hay que tratar de no perturbar demasiado. Debe darse
la oportunidad de que se produzca ese encuentro, que es el que tenemos los
lectores cuando leemos sin que nadie se interponga. El maestro tiene allí un
papel que cumplir, pero debe cuidarse de no ser un taxidermista, de no matar al
texto y empaquetarlo. Eso no quiere decir que después no pueda hacer
comentarios, o ligar ese texto con otros. Una de las cosas para mí más
preocupantes en la educación es la falta de un contexto cultural. Ahora, la
cuestión es cómo se retoma eso cuando el maestro no tiene un contexto. Lo ideal
sería que un maestro vaya al cine, al teatro, comente una película, una música.
Hacer cosas más gratificantes para él también, no solo para los chicos que
tiene adelante. El mundo es ancho, grande, complejo e interesantísimo.
-¿Todos
los libros promueven la lectura?
-Algunos
más que otros. No creo que todos los libros sean igualmente interesantes, ni
que todos lleven a más lectura. Un libro con un pensamiento detrás, que tiene
muchos sentidos, con imágenes contundentes, deja una huella más profunda. Pero
algunos textos casi no propician lectura. Digamos así: en el mundo cada uno
hará su camino con las ocasiones de lectura que se le presenten. Pero pensemos
en la escuela. Si la ocasión será que un chico lea diez libros, yo diría que
sean diez que valgan la pena porque, ¿dónde y cuándo va a tener otra ocasión?
La escuela tiene ciertas obligaciones, entre otras, hacerse cargo de que es la
gran ocasión de lectura para la mayor parte de los chicos. Ahora, para eso, el
maestro tiene que estar convencido de la importancia de esos diez libros, no
que se los bajen en forma automática a los chicos y ya está. Por genial que sea
cualquier método, por puntillosa que sea la selección de libros, por eficaz que
sea la distribución, si no entramos al universo personal del maestro y el
alumno, no va a ser suficiente.
-En
1983, con un grupo de escritores tomaron la decisión política de darle
"existencia" a la literatura infantil y la escuela fue un escenario
central...
-En
aquel momento, nosotros retomamos ciertas experiencias que ya se habían
realizado en ese sentido en la década del 60, a partir de unos seminarios de
literatura infantil en la Universidad de Córdoba. Por supuesto, nuestra
experiencia se debió al momento de apertura que supuso el regreso a la
democracia. En ese entonces, además, todavía no estaba institucionalizada la
visita oficial de los escritores a las escuelas, y las grandes editoriales no
se habían interesado por ese territorio. Todo era muy espontáneo.
-¿Cómo
evalúa ahora esa experiencia?
-Ahora
ese encuentro está más formalizado, y no siempre es tan genuino. Yo no entiendo
exactamente cómo es la currícula, pero a veces me invitan a visitar una escuela
y me dicen: "Usted está en nuestro programa". Y a mí me da un miedo
bárbaro, me suena a "Hay que agotar a un escritor" o algo así
(risas).
-¿Cómo
es la respuesta de chicas y chicos en esas visitas?
-Hace
un tiempo estuve en una escuela de Lugano, que es la que atiende a la villa.
Los chicos me dieron una caja con cartas, unas 600 cartas. Algunas son muy formales,
o dicen, un poco escolarmente: "Me gustan mucho sus cuentos, siga
escribiendo"; pero otras me ponen: "Hola escritora", y eso ya
entabla una relación de otro tipo. Muchas dicen: "Yo quiero ser como
usted". A veces me pregunto qué vidas van a tener esos chicos, y me asusto
mucho y me deprimo tremendamente. Pero, aun así, pienso que no está mal que en
ese encuentro se haya producido una fisurita, una esperanza. Haber entreabierto
una puerta, aunque después se cierre. Como le pasa a Alicia en el País de las Maravillas, sea muy grande o muy chica, es
mejor que no haber visto ninguna. Eso me tranquiliza la conciencia porque son
muchas las veces en que me pregunto qué hago yo allí; que luego me vuelvo a mi
casa, que está calentita, con mis libros. Otra cosa que me provoca mucha
angustia es que los chicos me preguntan: "¿Pero usted va a volver?".
Y yo sé que no siempre voy a volver. Por eso creo que tampoco hay que poner
tanto énfasis en la visita del escritor. El lazo principal es el que establece ese
educador con sus chicos, esa relación de aula o de biblioteca. Eso es lo que
tiene que importar.
-En
el 83, escribió: "Tuvimos la convicción de que no se saldría del desierto
intelectual y de una sociedad desigual si los niños no leían", ¿sigue
convencida de lo mismo?
-Luego
de la dictadura, nosotros retomamos nuestras viejas ideas de fines de los 60 y
comienzos de los 70, las del Centro Editor de América Latina, sello del que
todos habíamos sido lectores y algunos, incluso, habíamos trabajado allí. Había
una esperanza y también un cierto voluntarismo. Sigo pensando que se pueden
hacer muchas cosas, que la cultura es un bien común, que es finalmente la cosa
de todos. Pero también me di cuenta de que no alcanzaba con tirar libros en el
mundo. Nosotros creíamos que si estaban los libros, ya bastaba. Y no es tan
sencillo. Tiene que haber una mediación, un lector que convoque a otro lector.
El énfasis tiene que estar puesto en el lector adulto, porque es la garantía de
que haya lectores niños. Hay que acrecentar el interés de los maestros, su
curiosidad y su lectura. En el momento en el que nos empezamos a aburrir de lo
que hacemos, es cuando todo se muere. Y muchas veces la escuela funciona en
piloto automático.
Qué leer para entretener a niños inquietos o aburridos
En El Monitor, Ministerio de Educación Presidencia de la Nación, nº 8 http://www.me.gov.ar/monitor/nro8/entrevista.htm#top
Qué leer para entretener a niños inquietos o aburridos
(Recomendaciones de Graciela Montes).
Opiniones sobre la función de la lectura de importantes autores
"En
cuanto el lector domina los mecanismos de la lectura puede aislarse cuando lo
desea, construir paso a paso, un universo en el que se sienta a sus anchas,
negar y abolir, por cierto tiempo, el mundo real". Marc Soriano.
“Si queremos narrar, antes tenemos que juntar
palabras. Para juntar palabras, lo primero que tenemos que hacer es esto: cada
uno de vosotros escribe una palabra en un papel, que luego me da... O un
nombre, o un verbo, pero no nombres propios, ni adverbios, ni adjetivos.
Escribid la primera palabra que os venga a la cabeza, rápidamente…Palabras,
palabras...Démonos palabras”.
Rodari, Gianni,
Ejercicios de fantasía, Barcelona, Ediciones del Bronce, 2000, p. 33.
“La imaginación del niño estimulada a inventar
palabras, aplicará sus instrumentos en todos los aspectos de la experiencia que
provoquen su intervención creativa. Los cuentos sirven a las matemáticas, así
como las matemáticas sirven a los cuentos. Sirven a la poesía, a la música, a
la utopía, a la labor política: en definitiva, al hombre entero, y no
sólo al que crea fantasías. Sirven precisamente porque, en apariencia, no
sirven para nada: como la poesía y la música, como el teatro y el deporte (si
no se convierten en un negocio)”[1].
Además, Gianni Rodari esclarece que para cambiar la
sociedad injusta en la que vivió y vivimos es necesaria la existencia de
hombres con imaginación. La propuesta del gran maestro es que para que se geste
el cambio social y se aniquile la opresión de la sociedad mercantilista es
necesaria una humanidad con creatividad que cuide y utilice su imaginación.
Estas son sus palabras:
Si una sociedad
basada en el mito de la productividad (y en la realidad del beneficio) tiene
necesidad de hombres a medias –fieles ejecutores, diligentes reproductores,
dóciles instrumentos sin voluntad-, quiere decir que está mal hecha y que hace
falta cambiarla. Para cambiarla, se requieren hombres creativos, que sepan usar
su imaginación[2].
Los mundos imaginarios. Los juegos. Pequeños juegos
privados y fugaces que apenas son un dibujo secreto -la niña que, sola, sin que
nadie la vea, cruza el patio desierto jugando a volar, ondulando los brazos en
el aire, sintiéndose gaviota-, y juegos a los que se vuelve una y otra vez
ritualmente, como habitaciones secretas que siempre están ahí, esperando…
Amigos imaginarios que cuelgan de la lámpara del comedor, o están sentados a
nuestro lado, y nadie sino nosotros vemos. Imágenes de cuentos en que nos
demoramos infinitamente, que nos prometen parajes exóticos, vínculos
diferentes[1].
[1] Graciela Montes, La frontera indómita, Fondo de
Cultura Económica, México, 1999, pp. 33-34.
A medida que crecemos y empiezan a adiestrarnos para
el trabajo, para la mansedumbre y para la infelicidad, el hábito de la
imaginación se vuelve peligroso o inútil, y sin darnos cuenta lo vamos
perdiendo, no porque éste sea un proceso tan natural como el del cambio de voz,
sino porque hay una determinada y eficacísima presión social para que no nos
convirtamos en seres saludables y felices, sino en súbditos dóciles, en
empleados productivos, en lo que antes se decía hombres de provecho[1].
[1] “La disciplina de la imaginación” en ¿Por qué no es útil la
literatura?, García Montero, L. y Muñoz Molina, A., Madrid, Hiperión,
1993, pp. 53-54.
Reflexiones de María Teresa Andruetto:
Hacia una literatura sin adjetivos
Reflexiones de María Teresa Andruetto:
Hacia una literatura sin adjetivos
El universo del narrador
Tareas propuestas para desarrollar esta Unidad Didáctica en 2º de E.S.O. para la materia de Lengua y Literatura:
Tarea Uno:
1.1 Narración oral del mito de Ariadna, Teseo y el Minotauro. (Actividad de introducción y de detección de conocimientos previos.)
1.2. Busca en la Biblioteca del Centro y en Internet un mito griego y una leyenda de tu localidad. Selecciona la información y contrástala con tus compañeros.
1.3. Expón ante tus compañeros el mito y la leyenda que has elegido. Elabora un guión expositivo.
Tarea Dos: (Actividad de profundización)
Lectura de Aventuras y desventuras de Casiperro del Hambre, (Colihue) de la autora Graciela Montes. El capítulo I será leído digitalmente. A través de esta novela reflexionaremos sobre el punto de vista elegido por la escritora. En dos sesiones trabajaremos pormenorizado este capítulo I, realizando especial hincapié en la figura del narrador que cuenta la historia en primera persona y por tanto forma parte de ella. El relato está contado de forma autobiográfica. Estudiaremos el tiempo de la acción, los espacios utilizados. Así como el personaje principal y los secundarios.
El hambre, tal como ocurre en la picaresca, es el tema central que da unidad a la historia. Su protagonista, un perro vagabundo, vive, como el pícaro, varias aventuras que determinan el carácter episódico característico del género.
Capítulo I. Donde explico el comienzo de todo y reflexiono cerca acerca de un gran sentimiento: el hambre.
“Si mi madre hubiese tenido dos tetas mas, mis desdichas (y también mis dichas, en fin, mis aventuras) no habrían siquiera comenzado. Nosotros fuimos once hermanos para diez tetas, y ahí estuvo el problema. Y yo, para colmo, que nací con hambre. Un hambre que ni se imaginan, unas ganas de tragarme el mundo que ni les cuento. Muchas veces, cuando estoy tirado al sol rascándome la oreja, me da por pensar en mi hambre, en por qué será que siempre ando con hambre. No se si será un defecto mío, que yo nací para siempre hambriento, o si será más bien que nunca tuve bastante comida. Y todo empezó con la teta, o mejor dicho, con la NO teta, con la teta que no estaba cuando yo, recién salido de la panza de mi madre (donde para ser sincero, había estado bastante apretujado y con la pata de mi hermana, la Manchas, siempre metida adentro de mi oreja), muerto de hambre y de soledad y de frío, con los ojos todavía cerrados, sin haber visto nada del mundo, perdido y a tientas, empecé a buscar. Y, habiendo encontrado, empujé: me abrí sitio lo mejor que pude entre esa muchedumbre de hermanos que acababa de hacer el mismo descubrimiento que yo. Y por fin llegué. Y me ubiqué. Y abrí la boca confiado... Pero no. No y no. Para mi gran desolación ya no quedaban más tetas. Mis hermanos y hermanas chupaban contentos, y mi madre se quedaba echada descansando, levantaba la cabeza, los olisqueaba y les daba unos lengüetazos largos y jugosos. La pobre no sabía contar, se ve, porque insistía en empujarme a mí también contra el montón de hijos que tenía abajo, sin darse cuenta de que yo era el número once y que, por lo tanto le sobraba un hijo o le faltaba una teta, que más o menos viene a ser lo mismo. El Tigre es mi hermano mayor, no mayor de edad porque nacimos todos el mismo día, pero mayor en todos los demás sentidos: patas, hocico, peso, cola, pelos, colmillos, fuerza... Mis hermanos habían crecido mucho, estaban cada día más audaces, se alejaban, atacaban hojas secas, perseguían pajaritos y jugaban a la guerra. Pero yo tenía algo más importante que hacer: cumplir con mi hambre.
De modo que, mientras ellos se distraían por ahí, husmeaban, escarbaban, recibían picotazos y sufrían graves accidentes tratando de perseguir comadrejas, yo me dedicaba esmeradamente a observar las tetas de mi madre. No les quitaba los ojos de encima. Mi destino dependía entonces, de quién fuera mi contrincante. Podía mantener a raya al Bigotes, que siempre fue distraído y soñador, o al Colita, o al Batata, o a la Ñata, que nunca terminaba de acomodarse porque tenía el berretín de mamar siempre panza arriba. Pero si los que me disputaban mi bien ganada teta eran Manchas, Oso o Tigre, la batalla estaba perdida de antemano. Ni siquiera hacía falta empezar a pelear; bastaba que ellos se acercaran, con su inmensa talla de matones, llenos de músculos ya, tan decididos, para que yo me retirara discretamente de mi querida fortaleza, convencido de que cuando uno tiene más huesos que músculos y los ojos más grandes que las patas, lo mejor que puede hacer es ampararse en la astucia y no probar nunca el camino de la fuerza.”
Para continuar leyendo más capítulos, debes ir a esta dirección:
CUESTIONES:
2.1.Graciela Montes escribe cuentos y novelas para niños y adolescentes. ¿Conoces tú algún escritor o escritora que escriba también para niños?
2.2. Busca el significado de las palabras que no conoces y resume el contenido del texto.
2.3.¿Quién cuenta la historia?¿En qué lugares se desarrollan los hechos? ¿Quién es el protagonista de la narración? ¿Aparecen personajes secundarios? Copia algún enunciado o fragmento del texto que justifique tus respuestas.
2.4.Señala cómo es el narrador de este texto: interno o externo. Relee el texto y responde. ¿Cuándo cuenta los hechos el narrador: en el mismo momento en que suceden o tiempo después? ¿Cómo lo sabes?
2.5.Inventa un final para el relato.
2.6. Encuentra semejanzas entre este narrador y el del Lazarillo de Tormes. Lectura que ya conociste en Primaria y probablemente en Primero de E.S.O.
2.7. Busca en los recomendadores de libros: www.clubkiriko.com y www.sol_e.com para conocer otras obras de esta autora.
Tarea Tres:
3.1. Define cada uno de los siguientes términos: Sistema Solar, estrella, astros, planetas, bólidos, cometas, traslación, órbita, rotación. Utiliza libros informativos y www especializadas.
Viaja por el Universo. Biblioteca Interactiva. SM.; http://www.allthesky.com
Viaja por el Universo. Biblioteca Interactiva. SM.; http://www.allthesky.com
3.2. Narración oral del álbum ilustrado El mensajero de las estrellas (Peter Sís, Lumen).
3.3. Señala el significado existente entre antropología y astronomía.
3.4. Busca información sobre la relación entre los mitos, el Universo y las constelaciones.
Tarea Cuatro:
Actividad de transferencia. Análisis comparativo de El niño con el pijama de rayas y Rosa Blanca. La lectura de El niño con el pijama de rayas (Salamandra), la han realizado el primer trimestre, también han visto su adaptación cinematográfica.
4.1. Diferencias entre la novela y la película.
4.2 Narración oral de Rosa Blanca, (Lóguez)
http://www.educared.org.ar/imaginaria/04/8/rosa.htm
El hiperrealismo de las ilustraciones de Roberto Innocenti y la crudeza de la historia —narrada más por las imágenes que por el texto—, convierten a Rosa Blanca en un libro que emocionará profundamente al lector.
"Los barracones de madera habían
desaparecido y
estaba destruida la la la alambrada.
Rosa Blanca dejó caer el bolso
con la comida.
Se quedó quieta, en silencio.
Se movieron sombras entre
los árboles. Eran soldados.
Apenas se los distinguía.
Para ellos, el enemigo estaba en todas
partes. De pronto, sonó un disparo."
Tarea Cinco: Expresión escrita e interacción oral.
Trabajo en parejas. Escritura creativa. Entregaremos un papelito con un sustantivo a cada uno de los alumnos. En parejas crearán un relato en el que los personajes serán los asignados en el papel. Ejemplo:
gota de agua impaciencia Letra a ansiedad
La historia uno la desarrollarán mediante los personajes: gota de agua e impaciencia. Mientras que la dos, serán la letra a y la ansiedad.
Tarea Seis:
(A lo largo del curso, hemos dedicado una sesión semanal a la lectura individual. En cada una de esas sesiones el profesor ha llevado la siguiente selección de lecturas al aula, para que ante la diversidad de títulos el alumno sienta interés por alguno o varios de ellos.) Momo, Michael Ende, Alfaguara; Matilda, Charlie y la fábrica de chocolate, El gran gigante bonachón, Roald Dahl, Alfaguara; El Señor de los anillos. La Comunidad del anillo I. Las dos torres. II. El retorno del Rey. III, J.R.R. Tolkien, Minotauro; Manolito Gafotas, Manolito on the road, Pobre Manolito, Elvira Lindo, Alfaguara; Vida de un piojo llamado Matías, Fernando Aramburu, Tusquets; Sherezade. Las Mil y Una Noches. Una lectura con juegos para descubrir a los clásicos, Akal; Memorias de una vaca, Bernardo Atxaga, SM; Los trabajos de Hércules, Akal; De Apolo a Zeus, la venganza de los dioses, Akal; Harry Potter y la piedra filosofal, J. K. Rowling, Caperucita en Manhatan, Carmen Martín Gaite, Siruela; Cuando Hitler robó el conejito rosa, Judith Kerr, Alfaguara; La Perla, John Steinbeck, Vicens Vives.
6.1.Elige uno de los relatos que hayas leído y reseñado, a lo largo del curso y selecciona un fragmento que consideres relevante para explicar ante qué tipo de narrador nos encontramos.
6.2. Analiza cómo son los personajes, el espacio y el tiempo de la acción.
6.3. Realiza la exposición de tu trabajo ante la clase y tu profesor.
Tarea Siete:
7.1. Busca oraciones transitivas e intransitivas en los fragmentos de los textos que hayas seleccionado.
7.2.Encuentra palabras en esos textos que contengan los fonemas LL/Y.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)